Autismo: ansiedad en tiempos del Coronavirus

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Pilar Pino Acevedo

El pasado jueves 2 de abril, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, celebramos el reconocimiento de derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, este año la celebración llegó en medio de una crisis sanitaria, la pandemia del Covid-19. El coronavirus se distingue por ser altamente contagioso, por ello, una medida para controlar y la epidemia y reducir el número de contagios es el confinamiento, el famoso “Quédate en casa”.Esta medida puede ser más difícil para una persona con TEA. El encierro puede causarles angustia y ansiedad extrema, debido a que las personas con esta condición neurológica suelen presentar inflexibilidad de pensamiento y los cambios de rutina les afectas más que a las personas neurotípicas -quienes no tenemos autismo-; pues le significan un mayor esfuerzo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el TEA es un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo. Asimismo, son un conjunto de trastornos del desarrollo, de manera general, el TEA se caracteriza por la alteración de la capacidad del individuo de comunicarse y entablar relaciones sociales.

También suelen repetir conductas de forma compulsiva, por eso les ayuda tener unas rutinas muy marcadas. En ciertos casos, encerrarse en casa puede ofrecer una sensación de seguridad. En otros casos, el confinamiento puede empeorar su estado, ya que la falta de libertad de movimiento puede provocar ansiedad y estrés y derivar en conductas agresivas. Por eso, para estas personas salir a la calle es una cuestión de salud.

La pandemia del Coronavirus provoca una sensación generalizada de miedo y ansiedad. Por esta razón las personas con TEA requieren que alguien les explique y ayude a entender lo que está pasando para aminorar el impacto del encierro. Es importante no abrumarlas con un exceso de información, dar explicaciones sencillas y datos positivos para evitar la angustia.

Las y los cuidadores tenemos el deber de darles una alternativa y no sólo decirles que no pueden hacer. Por ello, una opción es dosificar la información, establecer rutinas para distraerse dentro de casa. Seguramente tengan confusión, por ello es muy importante trasmitirles tranquilidad y ayudarles a expresar sus emociones.

El confinamiento ha implicado salir de casa sólo lo estrictamente necesario, comprar alimentos y medicinas, y trabajar  para quienes no tienen una estabilidad laboral. Países como España han determinado que para las personas con TEA salir a la calles es una cuestión de fuerza mayor, por ello, se les permite salir a pasear acompañadas de un cuidador, siempre y cuando respeten las medias para evitar el contagio.

En nuestro país no existe esta medida, sin embargo si vemos a una persona con TEA paseando en la calle no debemos juzgar, discriminar o insultar, al contrario, debemos tener empatía, ya que para ellas la ansiedad del encierro es más difícil de sobrellevar. Es probable que para distinguirse utilicen una prenda azul o lleven un pañuelo de este color en la mano.