Apunte de relaciones humanas… El matrimonio

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Por Karla Rojo/artista/bloggera/*

 

Estoy convencida que la institución del matrimonio, como se ha mantenido en el esquema tradicional y que ha pervivido a lo largo de nuestra historia como sociedades,  se aleja cada vez más del sentido humanista, de la libertad, individualidad,  de la plenitud.  Es un diseño que ha funcionado por décadas para establecer un orden social pero que no hace felices y plenas a las personas, al igual que la religión.

Por un lado somos sociedades cómodas, no hace falta involucrar un gran esfuerzo en satisfacer nuestras necesidades básicas, la información es completamente asequible, y estamos invadidos de erotismo como herramienta básica para fomentar nuestra necesidad de consumo, por lo que nuestras necesidades han cambiado radicalmente y se ha promovido un ensimismamiento y falta de empatía por el mundo que nos rodea. Es imposible creer que les cueste tanto a las personas abrirse o siquiera ser amables con sus semejantes.

Aun hoy, la mujer casada cede su individualidad a su pareja,  es impresionante ver que aún siguen cambiándose el apellido nombrándose a sí mismas propiedad de ellos. Con el matrimonio la mujer se posiciona en segundo lugar, los asuntos del funcionamiento del mundo solo se trataran con el hombre a lo cual ambas partes quedaran conformes.  El marido se convierte en el suplente de su figura paterna y ella en su propiedad, él se apropia también de ella creyendo que le pertenece y concediéndole o no lo que él considera que ella puede o no hacer, pensar, decidir en su desenvolvimiento cotidiano. De igual manera ella también cree que él le pertenece, que ella debe ser su centro y él no debe más que velar por ella y  sus intereses, quitando del camino a cualquier persona que le cruce.

La  posesividad es aplaudida por la sociedad misma, se mal entiende como un acto de amor, estando en sentido opuesto, siendo un elemento lentamente autodestructivo en el interior de cada uno de ellos y por lo mismo de la relación. Mientras en el amor existe la confianza, transparencia,  el deseo de compartir, comodidad y espacio para cada miembro, el esquema posesivo y de pertenencias promueve el egoísmo y la desconfianza, lo que lleva a la destrucción total de individuo y la relación misma.  He visto de cerca  personas quienes el compartir y velar por ellos, las caricias, el cariño, la verdad y transparencia parecen acido, sus corazones se llenan de desconfianza, no solo terminan negando al amor y la verdad sino la aniquilan con conspiraciones absurdas e historias melodramáticas, necesitan a la sospecha buscando signos de infidelidad y traición todo el tiempo como alimento. Veo a muchas mujeres  inquisitivas con la energía volcada en los ojos de su pareja, midiendo cada milímetro de un posible interés por alguien más que no se ella, elucubrando historias y utilizando a sus hijos como toma y daca de las cuentas por cobrar de sus reproches. Mientras esto ocurre, cada miembro busca y encuentra cualquier manera de evadirse, de no afrontar lo que sucede lo cual hace que cada uno se encapsule llenando la caja de los reproches e infelicidad cada día más, hasta que la relación acaba por asfixiarse, decidan separarse o no, eso sí, pretendiendo que nada está pasando.

Para muchos, entrar en una relación de pareja significa aprisionarse, pero esto solo sucede cuando se decide quedarse amarrado en el esquema tradicional que hemos aprendido y con el que nos han dosificado desde pequeños con toda una cultura. Sin embargo esto no significa que para vivirse en libertad y pleno se tenga que vivir solo, habrá que construir un nuevo esquema de relaciones humanas que no estén basadas en la propiedad, posesividad y falta de transparencia. Habrá que buscar no vivirnos en la mediocridad de un esquema que hoy en día ya es obsoleto en sentido humano.

Porque no construir relaciones más abiertas, porque no tener la disposición de vernos sin etiquetas y prejuicios. Se pueden construir relaciones que promuevan la individualidad de cada uno, donde cada miembro pueda desarrollarse en todas sus áreas libremente, y pueda compartirse de mejor manera hacia afuera en el nivel y área que se decida, donde se promueva el cambio y el crecimiento de manera conjunta, donde cada quien se viva como realmente sueña y quiera.

Parece una ilusión, un imposible, pero no. Puntualizo el hecho de que es más sencillo de lo que parece, más aun que seguir anclado en el esquema tradicional en una subsistencia gris, en cualquier tonalidad. Es posible vivirnos con la convicción de enfrentarnos de mejor manera a nuestra condición existencial, y al continuo análisis e introspección  de nuestro propio espíritu humano y la lucha por desarrollarnos, ser mejores personas, más felices, plenos.

La complejidad, como en todo acto humano,  radica en tomar la decisión de abandonar los esquemas aprendidos que también dejan beneficios y comodidades, que por ello anclan y vendan los ojos,  y decidirse construir uno nuevo más acorde a lo que somos hoy en día, en trabajarse internamente y en conjunto para lograrlo. Será como vivir sin religiones, que cuando se busca la plenitud ya no se necesita echarle la responsabilidad a algún dios de todo lo que nos ocurre, ya no se necesita donarle nuestra responsabilidad de nuestros sentires y decisiones a los demás. Ya no es necesario buscar evasiones para saciar la ansiedad que nos produce lo que no sabemos cómo enfrentar. Ni buscar pretextos para no sentir o prohibirlo por temor a la perdida.

Podemos construir relaciones donde el sol brille cada día, transparentes,  hacerlo real y que dejen de ser palabras y frases bonitas de celebres muertos que si lo vivieron y hoy admiramos por ello. Podemos construirnos una vida más digna con voluntad. El amor, la felicidad, la plenitud no son enfermedades ni patologías, no son un mal, pero sí exigen esfuerzo, responsabilidad y compromiso. Exigen toda nuestra humanidad.

 

*www.karlarojo.wix.com/karlarojo Anotaciones, apuntes, bocetos, ideas, pensamientos, experiencias.