¿Anular el voto?

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Por Norma Galarza

nadie cumple

El 7 de julio de este año, se renovarán la totalidad de las 500 curules de la Cámara de Diputados, 9 gubernaturas, 641 diputaciones en 17 entidades, 993 alcaldías en 16 estados y las 16 jefaturas delegaciones en el Distrito Federal. Para estas elecciones el INE ya repartió mil 772 millones de pesos a los partidos políticos para que solventen sus gastos de campaña. En este proceso electoral se estarán disputando un total de 2 mil 159 cargos de elección popular.

Pero entre la población la sensación de descontento con el grupo gobernante es más que evidente y existe en muchos sectores de la población, la determinación de no acudir a las urnas en represalia contra los “representantes” del pueblo. Pero ¿La abstención será el recurso más viable? Estoy convencida que no. Si bien es cierto que la impresión de que “todos los partidos y los políticos son iguales” es común en nuestra conciencia,  el no votar no abona en nada para ayudar a que la realidad mejore.

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El México de hoy, exhibe cansancio y  enojo porque hay certeza de que en nuestro país la política es el medio por el que grupos de familias que históricamente son las mismas se han enriquecido sin que exista castigo ni sanción para ellos. La decisión de no querer votar es evidente y hasta justificada, pero por desgracia el abstencionismo no es la opción más viable si somos ciudadanos responsables, ya que para empezar, sale aún más costoso que ejercer nuestro derecho al voto.  Por ejemplo, de acuerdo a datos del IFE, en la elección de 2012 cada voto costó 318.2 pesos, pero cada abstención significó un egreso de 556.9 pesos por mexicano que no acudió a las urnas.

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Así que lector, lectora, su enojo es válido, pero que no se refleje en la apatía que al final de cuentas significa seguir con el mismo esquema, que tanto daño nos ha hecho. Mejor, acuda a las urnas vote por el que le convenza aunque sea un poco, pero vote. Y por el bien de todos, emita un sufragio meditado, conozca a su candidato, investigue sobre sus anteriores gestiones. Que nadie coaccione su decisión, finalmente ese minuto que significa entrar a tachar la boleta, es sólo suyo.