Ana María Ávila Campos, ex Tesorera de Roberto Luévano, a punto de ser inhabilitada.

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Por Norma Galarza

¿Nunca se ha preguntado qué pasa por la cabeza de la persona que saquea al erario, cuando ante sus ojos se presenta la oportunidad de  hacerlo, pero, sin embargo, sabe que si lo hace no le pasará nada porque la impunidad lo blindará?

Yo sí, a veces y me imagino dicha persona inmersa en esa situación más que sentimiento de culpa en ese momento clave, enfrenta el hormigueo estomacal de la certeza de que ese lugar y ese momento lo enfrenta con una oportunidad. Supongo también que en su cabeza más allá del miedo empieza una danza infinita de imágenes cristalizada en su cerebro sobre el holgado futuro económico que le espera.

La despreocupación, el placer, la protección de sus amigos en el poder, todo eso asesina cualquier vestigio de decencia que pueda conservar aún ese ser humano. Además la posibilidad de ascender al status de los mitificados, ese lugar reservado para los grandes ladrones del erario en una sociedad que a golpe comprobar que a las cúpulas llegan los que logran acumular más riqueza sin importar su origen, hace que la tuerca de lo correcto se atrofie.

Y es así, estar de frente a la oportunidad de hacerse del dinero público sabiendo de antemano que para su ilícito no habrá mayor castigo que alguna inhabilitación, cuando mucho, es fácil asfixiar al Pepe Grillo de la conciencia. Además, dado que la oportunidad hace al ladrón y bajo una idiosincrasia dominante de que el que tiene más saliva come más pinole y que ante la oportunidad el que no la aprovecha más allá de ser bueno o decente es catalogado de pendejo, es más sencillo tomar del cajón abierto del dinero público.

Pues en esa disyuntiva debió encontrarse Ana María Ávila Campos, Ex tesorera municipal de Guadalupe durante la controvertida gestión de Roberto Luévano. A la actual Coordinadora de Recursos Humanos del gobierno de Alejandro Tello,  está a punto de alcanzarla el karma de la inhabilitación, por haber desaparecido al menos un millón de pesos de las arcas municipales durante el año 2014.

Poca cosa. Pero algo es algo, ante la abulia que suele imperar en  el mundo político dominado por  compadrazgos y las complicidades. Y en ese sentido, en el tema de la corrupción el chiste es empezar a buscarle para que empiece a brotar la podredumbre. Y  a eso de exhibirla pocos en la función pública tienen el valor de enfrentarse. Uno de ellos es Carlos Salmón quien ha realizado un trabajo excepcional al frente de la Contraloría Municipal de Guadalupe. A Salmón Buenrostro le ha tocado el papel de enfrentar a un alienado sistema y exhibir el tema de la corrupción de la gestión de Roberto Luévano, quien ya anda apuntadísimo para ser candidato a Diputado Federal.

Y es que la Auditoría Superior del Estado turnó a la Contraloría de Guadalupe el oficio PL-02-05/2439/2015, para que de acuerdo al artículo 69 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado  y Municipios de Zacatecas, turne  fincamiento de responsabilidades administrativas  a la actual adscrita como empleada al Gobierno Estatal.  Sin embargo el tiempo en el que la funcionaria debía colectar las pruebas a su favor se extinguió y quizá dada la costumbre de que en los círculos políticos nunca pasa nada en términos de justicia, Ana María Ávila Campos acudió a la cita con la Contraloría, no a presentar las pruebas que la excluyan de la responsabilidad administrativa que enfrenta sino a preguntar si las cuentas observadas estaban vigentes o no.

Al enterarse que seguían vigentes se amparó en el Juzgado Primero de Distrito. Craso error, ya que la instancia a la que debió acudir era al Tribunal de Justicia Administrativa. De ahí que la notificación de la sanción impuesta por el organismo que dirige Carlos Salmón, no tarde en llegar a las manos de su jefe directo Alejandro Tello.  Ana María Ávila Campos, podría enfrentar la  inhabilitación de la función pública hasta por dos años. Aquí solo hay que esperar, y ver que ligas tendrá que jalar la funcionaria, para salir inmune. ¿Usted qué cree que pase?