Amnesia social o Síndrome de Estocolmo

Realizan foro “Identidad de Género, un Derecho Humano”
09/11/2020
Dignifican escuelas del municipio de Cuauhtémoc
10/11/2020

“Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado”

MARGARET MEAD

Por Christian del Havre

La ciudadanía despierta y organizada es capaz de salir a derrocar regímenes y sistemas injustos, como sucedió en la primavera árabe del 2010, cuando en una ciudad tunecina poco conocida, un vendedor de frutas de 26 años se echó gasolina encima, acercó una flama y se inmoló, despertando con ello una consciencia social de toda una región, que demandó mejores condiciones y mayores libertades,  espero que no haya ese tipo de actos extremos para hacer consciencia de lo que se está viviendo en nuestra realidad.

Los regímenes populistas a la par de una polarización social donde clasifican de ‘buenos’, a los que creen en el líder carismático con obediencia ciega lo defienden a muerte; por otro lado de ‘traidores a la patria’ aquellos que osan en expresar sus diferendos o crítica al líder y sus políticas. Estos regímenes gozan de un apoyo especial de una base social, golpeada por la miseria, la exclusión y falta de oportunidades.

Qué pensaría usted apreciable lector si viviera en un país donde el sector social más desprotegido, aquel que sufre día a día para sobrevivir le da su apoyo ciego al líder carismático, esto sucede en Venezuela, un reportaje de la revista Portafolio nos da a conocer el caso de una madre soltera que es empleada estatal gana un sueldo mínimo mensual equivalente a 2 dólares debido al colapso de la moneda, está convencida de que los enemigos de la “revolución” libran una “guerra económica” contra el país y que es la culpable de sus dificultades, repitiendo las acusaciones de Maduro de que es “la oligarquía” la que trata de sabotear a su gobierno. Ella expresa su simpatía al régimen populista: “Pero soy fiel a mi revolución. Así nos tilden de ignorantes, así nos tilden de brutos, no me importa”.

Que sucede con este tipo de situaciones en un régimen donde un quinto de la población venezolana seguidora fiel del “chavismo” a pesar de la penurias que pasan, tendrán una venda que no los deja ver la realidad o que tienen el síndrome de Estocolmo, si esos que generan simpatías afectivas por sus captores o secuestradores.

El tema va más allá, además de darles amnesia social, porque no se dan cuenta de los beneficios que perdieron, es que esta población si era de la más desprotegida y que el gobierno populista en turno implemento políticas donde les regalo u otorgó casas y bienes constantes por un determinado tiempo, mientras vivía aun de la bonanza de los anteriores. ¿les suena acaso el dispendio en becas para jóvenes y apoyo adultos mayores sin una estrategia clara más que  la de hacer una base electoral fiel? 

La diputada Marialbert Barrios, opositora al régimen de Maduro señala: “Las necesidades que están padeciendo los venezolanos hoy en día son tan grandes que un pañito de agua tibia, así sea por un día, puede generar tranquilidad. No pueden ni siquiera tener una mirada al futuro, porque este gobierno no se los permite”.

Este secuestro o método de control social, es una receta que viene desde Cuba, donde esta parte de la población tiene apoyos, además actúa como la policía secreta del régimen al denunciar aquellos que son críticos del mismo, ya lo dijo en una ocasión el presidente (abril de 2019) al pedir a los ciudadanos  ser ‘soplones’, a denunciar la corrupción, con dichos y sin investigación.

Una receta de regímenes autoritarios y populistas es la que se está incrustando de a poco en nuestro país, donde el discurso de polarización social se una no solo para señalar al adversario, sino también para justificar la incapacidad para gobernar o tapar sus acciones erróneas a favor de la población; creación de una base social mediante la dádiva y recompensa y por último el adormecimiento de la conciencia social, sin medios que opinen distinto, sin oposición al régimen y sin ciudadanos que articulen banderas de libertad, justicia y defensa de la democracia.

¿Qué podemos hacer cuando este régimen está en proceso franco de consolidación? informarnos, organizarnos, involucrarnos y actuar; ya sea en redes sociales, con la familia o vecinos cercanos; en próximos meses está en juego si se consolida este régimen o comienza a dar marcha atrás, me refiero a la elección de diputados federales, ya que si nuevamente gana la mayoría el gobierno en turno, seguiremos teniendo noticias como la señalada por Juan Carlos Romero Hicks: “mientras se abandona a los estados y municipios (donde el 75% de éstos esta en quiebra técnica) se aumenta en casi 400% el gasto para el aeropuerto de Santa Lucía y en 1,450% para el Tren Maya”. Preocupa el tema de los municipios porque es el gobierno que atiende los servicios públicos más próximos al ciudadano.

Además de desarmar a las instituciones como al INE o al tribunal electoral al despojarlos de presupuestos para seguir consolidando sus redes clientelares y dejar sin fondos (FONDEN) para eventualidades como la ocurrida en su natal Tabasco, el presidente sigue señalando al pasado, dejando impune al presente y sus colaboradores mas cercanos.

¡Despertemos del letargo!, no dejemos que nos invada el síndrome de Estocolmo político y participemos activamente.

En otro orden de ideas después de un conteo lento y tortuoso en el país de la democracia moderna, no porque sea la mejor, se dio a conocer por sus autoridades electorales que Joe Biden con 290 votos a su tiene el triunfo contra Donald Trump con 214, aún falta dirimir algunas denuncias; más allá de simpatías o fobias, ya se hicieron llegar felicitaciones de propios y extraños al virtual ganador faltan los países de Israel, China, Turquía, Rusia y México, esperemos que no traiga consecuencias esta falta de diplomacia.