Amnesia colectiva

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Por Christian del Havre

Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consciente hay una cierta complicidad vergonzosa” Victor Hugo

Termino la fiesta ciudadana o las elecciones que un dejaron un saldo de heridos, reencuentros sabores amargos de un lado y dulces de otro, una gran cantidad de expectativas y sobre todo una participación histórica (casi el 60%) para una elección intermedia, que supo diferente por la renovación de los ejecutivos estatales y municipales.

Desde aquel 2 de julio de 2018 han pasado ya tres años. Se esperaba  un gobierno que cambiaría una realidad anclada por años en México. El cambio en 2018 llegó producto de la corrupción, la inseguridad, se veía con empuje y autoridad, además de la legitimidad que dan  30 millones de votos, el sueño anhelado de cada seis años.

Después de mas de mil días de la elección de un gobierno que  llenó de esperanza, con ambas cámaras con mayoría y la posibilidad de hacer cambios trascendentales en el país sin necesidad de buscar a la oposición, despertamos y resultó que en estos tres años, solo se habla del pasado acusando a los gobiernos o figuras de hace 12 años atrás y sin la exigencia de cambios en el presente.

Se dice que las elecciones son una evaluación para los gobiernos  y en ocasiones se usan para legitimar  a una camarilla que busca perpetuarse frente a una ciudadanía que no se inmiscuye. Está calando tanto la propaganda de la mañana que la sociedad cree en esa mentira repetida mil veces, en esa creación de enemigos públicos y en la retorica del malo y el bueno.

Estamos ante el “efecto de la rana hervida”, es decir que no nos percatamos que la realidad no solo está afectándonos, sino que lo asimilaremos hasta llegar a un desenlace nada conveniente.

En esta primer mitad de la gestión de la esperanza, no solo se ha quebrado la misma, sino que los temas que dijeron iban a cambiar no han llegado a buen puerto, ya sea por colusión o irresponsabilidad, la exigencia de mejores servicios y planes de gobierno efectivos han quedado en un sueño y la sociedad al igual que la rana no se esta percatando que no solo su realidad no esta cambiando sino que esta muy cómoda en la misma, teniendo un choque de amnesia y sin recordar qué país buscaba con el publicitado  cambio.

Buscábamos seguridad y paz, estar en un ambiente donde salir a la calle no genere ansiedad ni peligro, invertir en un negocio que generare un ingreso para poder sobrevivir y poder desplazarnos por el país, pero aún no hay nada. Se prometió una estrategia en materia de seguridad diferente y se dijo que se sabía como llegar a la paz; tres años después, la seguridad pública nacional esta militarizada con la Guardia Nacional como brazo armado de la SEDENA, no hay una estrategia integral con los gobiernos estatales y menos municipales, ello se ve reflejado en las masacres que se han perpetrado en los últimos días. 

Se dijo que habría inteligencia contra la delincuencia pero la única inteligencia al menos en tema de fiscalización, ha sido contra  adversarios políticos o aquellos opinadores que disienten con el presidente. 

Creíamos en un sistema justo y de oportunidades donde se combatiera la corrupción rapaz, es el sexenio de las adjudicaciones directas y el beneficio a los amigos del poder; no solo se quitaron programas y fideicomisos con el argumento de que estaban siendo usados de forma poco transparente, sino que este ha sido el gobierno con más dinero en la historia del México moderno y no se refleja en beneficios para la población, ya sea en programas, políticas o servicios; sólo vemos que se nos argumenta que no hay recursos para obras, medicamentos o prevención de desastres.

Un sexenio donde tendríamos una nueva etapa en el derecho a la salud, la atención y abasto de medicamentos serían de primer nivel, pero nada mas alejado de ello, se deformó el Seguro Popular y el método de contratación de medicamentos para su abasto se dejó de lado a tal punto que los sobrecostos y desabastos están a la orden del día, la pandemia demostró la fragilidad por un lado y por otro el uso político de este sector; nos escandalizamos con las quimioterapias de agua del gober de Veracruz, pero estamos indolentes frente a miles de niños que no tienen medicamentos contra el cáncer porque  no es prioridad de quien  maneja la salud. 

Nos dijeron hasta el cansancio primero los pobres, pero en política social vemos que primero se deben hacer pobres y después cooptarlos de forma clientelar con los mismos recursos que servirían para sacarlos adelante, el uso faccioso de los programas sociales ha generado junto con la nueva normalidad mas de 10 millones de mexicanos en pobreza, que han caído como anillo al dedo en un sistema que le interesa perpetuarse mediante la dádiva y el chantaje.

La parafernalia y la pirotecnia han sido la marca de este gobierno que además sigue con una narrativa de polarización que ha adormecido a los ciudadanos a tal grado que quien opina en contra  es acallado en un mar de twitazos y verborrea en redes; la democracia en agonía y las instituciones siendo minadas desde el púlpito del poder presidencial.

Espero que recordemos qué país queríamos antes de 2018, ya que estamos en las aguas tibias de la complacencia, pero se nos fue ya la mitad del sexenio, no vaya siendo que para cumplir requiera de otros dos mandatos más, recuerde es de carrera larga (14 años para ser obtener su licenciatura).

 Dejo a la reflexión de usted estimado lector una de las grandes frases del novelista George Orwell “hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se revelarán, y hasta después de haberse revelado, no serán conscientes”.

**LCPAP Christian Adalid del Havre Córdova

Secretario General del CDE PAN Zacatecas

 

Foto: Cortesía diario:  Puntual