Ambición de empresas y países imperialistas: una de las múltiples causas del éxodo mundial.

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Norma Galarza

Por Norma Galarza

De cínicos es como se puede definir  a los gobiernos de los países del primer mundo que se resisten a recibir a millones de seres humanos que por diversos motivos han salido de sus regiones de origen.

Y es que, la diáspora poblacional se debe generalmente al empobrecimiento de vastos territorios, de guerras incrustadas en poblaciones estratégicas que han sido históricamente motivadas por el apetito desmedido de países poderosos por los recursos naturales.

Entre otras razones, desde finales del siglo XVIII, la voracidad del poder económico que tiende a concentrar la riqueza en unas cuantas manos, ha gestado la migración de millones de personas en el mundo.

Además, en los últimos 30 años a las políticas imperialistas de Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, se han incorporado ambiciones económicas de consorcios empresariales.

El oro, la plata, el petróleo y recientemente el descubrimiento de minerales útiles en las tecnologías de la información, son el origen de que millones de  personas emprendan viajes que muchas veces no tienen destino ni retorno.

Compañías, como la japonesa Sony, se unieron a la fiesta de la depredación en la búsqueda de minerales como el coltán, explotado en territorios africanos y expulsando a su población nativa.

El usufructo de coltán, es el origen del terrorismo auspiciado por las compañías telefónicas que en el Congo viola y asesina mujeres sin importar que sean bebés o niñas, tal como lo ha denunciado el activista  y recientemente ganador del Premio Nobel de la Paz, Denis Mukwege.

 El ginecólogo que desde el año 2012 denunció la realidad congoleña ante la ONU – un testigo apático e indolente-  documentó la atención ginecológica que ha dado al menos a 50 mil mujeres víctimas de violaciones sumarias en el hospital Panzi de Bakuvu, los últimos 20 años.

Lo que ocurre en el Congo  es un ejemplo escalofriante de las causas que motivan al éxodo de masas que se redita  en otras partes del orbe.

América Latina no es la excepción. Y como la migración en masa que protagonizan actualmente hondureños es el tema en boga el economista norteamericano Noam Chomsky en video reciente difundido en redes sociales responsabiliza al gobierno de su país al no pronunciarse en contra de la antidemocrática reelección del presidente Juan Orlando Hernández, quien pese al repudio popular conservó el poder en la elección de este año.

En nuestro país que ahora le tocó el papel de territorio de paso, varios analistas le atribuyen al gobierno de George Bush la idea de “guerra contra el narco” implementada por Felipe Calderón desde 2007.

Una guerra en la que los mexicanos hemos puesto los muertos y los estadounidenses han ganado con la venta de armas, además de encarecer el mercado de las drogas.

Sin duda el mundo desarrollado tiende a imponer el concepto de ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. La riqueza en recursos naturales ha sido la maldición de muchas regiones en el mundo, que terminan desoladas por el poder económico, el que manda atrás del poder político.

En nuestro estado la actividad minera  es una de las raíces del desplazamiento poblacional.

A menor escala,  pero la existencia de pueblos fantasma zacatecanos son evidencia de que  la voracidad depredadora de las mineras que contaminan el suelo imposibilitándolo para su producción, ha fungido como arma de expulsión.

El panorama mundial no se ve alentador. Las mayorías empobrecidas vulnerabilizadas ante una guerra declarada por parte del poder económico que busca a toda costa apropiarse de los recursos naturales, optan por huir.  La muerte es una constante entre los pueblos saqueados, sin embargo, el derecho a buscar una mejor calidad de vida es inalienable de todos los seres humanos. ¿Verdad?