Adopción homoparental: El reto en Zacatecas

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Por Norma Galarza Flores/La Cueva del Lobo

 “Está bien que se casen pero que no adopten, pobres niños”. Esa es una de las tantas afirmaciones que escudan a la falta de derecho  de los homosexuales para conformar núcleos familiares  homoparentales.

El paso histórico que dio Zacatecas, el lunes pasado, cuando “Fito” y Francisco, sentaron el precedente sobre el derecho al matrimonio igualitario en la entidad, un derecho que se les había negado de facto a pesar de que nuestra constitución en su artículo primero, señala que todos los nacidos en esta tierra “gozarán de todos los derechos humanos reconocidos en nuestra carta magna y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte” (…), es sin duda muy importante.

La unión que  sentó un antecedente en el estado y que no se detiene ahí,  porque puede ser el inicio de un proceso de trámites de adopción, que ambos cónyuges declararon tener la intención de efectuar, seguramente abrirá la controversia sobre ese tema tabú en la sociedad zacatecana

Y es que, basándonos en las creencias de nuestro pueblo, cuya estructura religiosa concentra en el catolicismo al 93.5 por ciento de los zacatecanos (INEGI,2010), y esa religión condena fehacientemente la homosexualidad en su libro-guía,  la biblia, que contiene el precepto de que por menos que eso, Dios hizo arder Sodoma y Gomorra; es lógico que el rechazo social se hará presente.

Rechazo entendible, porque no se pueden arrancar dos mil años de satanización judeocristiana generacional de la psique colectiva hacia las personas con  preferencias sexuales diferentes, en pocos días. Satanización, que hace que los opositores del derecho a la adopción de parejas Gay, avalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), los haga argumentar que los niños “estarían en peligro” al formar parte de una familia alternativa, aún careciendo de evidencias documentadas y sabiendo que los niños son un sector vulnerado en todo el mundo independientemente de cómo este formado su núcleo familiar.

Pero argumento que a la vez, ciega, al preferir a los casi 100 mil niños mexicanos huérfanos o abandonados que viven en las calles careciendo hasta de lo más básico, en lugar de atreverse  a soltar los dogmas culturales impuestos y a entender que la maldad humana no tiene nada que ver con las preferencias sexuales.

  Hoy en el mundo 20 países hay reformado sus marcos legales para permitir la formación de familias homoparentales. Holanda fue el pionero en el año 2002  y en latinoamérica, es la adopción por parte de parejas homosexuales es un derecho en 3 países: Argentina, Brasil y Uruguay; México comienza a dar pequeños, pero muy importantes pasos en ese tema.

Sin duda es plausible el salto progresista que ha dado nuestra sociedad en aceptar poco a poco uniones familiares diferentes, pero no podemos esperar que antes de caminar, corramos. Sin duda, los recién casados Rodolfo y Francisco, tendrán que enfrentarse a innumerables trabas al emprender un proceso de adopción, que incluso para las parejas tradicionales es tortuoso.  Tendrán que ser muy persistentes, aunque  es cierto,  han dado muestras de serlo, como lo hicieron al no desistir hasta lograr lo que hoy se contempla en Zacatecas, como un hecho histórico.

Y a nosotros, los que nos consideramos heterosexuales,  no nos queda más que exigirnos abrir nuestras mentes y actuar con tolerancia y respeto hacia las personas que no comparten nuestros puntos de vista. Recordemos que somos una sociedad plural, y eso no es un defecto, es una virtud.