¿A Rubén una foto y a Nadia sus declaraciones les costaron la vida?

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Por Norma Galarza/La Cueva del Lobo

En México no cesan los ríos de la sangre inocente. Rubén Espinosa tenía 32 años le tocó ejercer uno de los trabajos más apasionantes del mundo y también uno de los más peligrosos en México; el fotoperiodismo, le era incómodo al poder, le era incómodo al Gobernador de Veracruz.

Nadia Vera Pérez era Arqueóloga activista y había hablado fuerte contra el gobierno de Javier Duarte, para el reportaje titulado Veracruz: La fosa olvidada, “el problema somos nosotros, que le estorbamos al gobierno y al narco” había dicho, además de calificar a  Duarte como “un ignorante” en el mismo trabajo de investigación.  Nadia  tenía 32 años de edad. Para Rubén todo parece indicar que una foto marcó su destino, para Nadia sus declaraciones

La foto de Espinosa, ganó portada de la Revista Proceso, en su emisión 1942, pero el precio fue demasiado alto; su vida.

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Para Nadia, protestar por lo que estaba viviendo fue suficiente para provocar su desaparición.

Las otras 3 mujeres, jóvenes también,  quizá sólo fueron daños colaterales porque una de ellas era maquillista, otra empleada doméstica y una más, extranjera, una colombiana, sobre la cual han surgido versiones oficiales en busca de que se siga una línea de investigación muy típica para el gobierno mexicano, la de culpar a las víctimas de tener nexos con criminales,  ese tipo de versiones que entorpecen y oscurecen la verdad.  Las cuatro mujeres fueron violadas y torturadas.

Esta es la realidad de nuestro México, una realidad dolorosa, de impunidad, gobernada por la indignación que causa un sistema político cargado de odio, acostumbrado a ejercer su ley desde lo más salvaje y primitivo de la humanidad, la violencia.

Rubén tenía miedo, ya había sido amenazado por  funcionarios del gobierno de Javier Duarte. Por eso se fue a la Colonia Narvarte, al DF, donde fue asesinado por sicarios quienes firmaron el trabajo con el tiro de gracia, una pistola 9 milímetros fue la pluma.

Esto es México. Estas son las consecuencias de vivir en un país incapaz de garantizar protección para nadie. Ya no nos sorprende. Aquí se protege a los narcos y se castiga al que se atreve a protestar o quejarse por la realidad que vivimos. Esto es lo que hemos construido a base de apatía, de simpatizar con nuestros verdugos. ¿Qué te ha pasado México?

Hay miedo,  renace, cada vez que ocurre algo así, ese sentimiento incómodo que por momentos estuvo aletargado, vuelve. Rubén, Nadia, Yesenia, y las otras dos mujeres tenían amigos y familiares que ya no lo verán más, porque en el tiempo que nos está tocando vivir, la muerte pulula por las calles, se esconde en cada esquina.

Cuántos de nuestros amigos enfrentan ese peligro real, latente? ¿Cuántas muertes más serán necesarias para que este pueblo despierte? ¿Hasta cuándo se detendrá esta espiral vergonzosa de injusticia?

En el Veracruz de Duarte, ya van 14 periodistas asesinados, en el país, desde el año 2000, ya suman 88; no ha habido ninguna persona procesada por esos crímenes. En Veracruz reina la impunidad. Pese a las declaraciones de su gobernante, de que allá no pasa nada, que lo que roban son “frutsis y pingüinos de los oxxos”, el Estado ocupa el tercer lugar nacional en secuestro y está en los primeros 10 lugares en homicidios. Así que por más que el gobernador quiera minimizar un problema de grandes magnitudes, en Veracruz los asesinatos se volvieron cotidianos.

Informar, se ha vuelto actividad propia de un kamikaze, de un suicida ¿Valdrá la pena? ¿Valdrá la pena echarse encima una maquinaria que funciona de esa forma desde hace ya muchos años? ¿De qué sirven los mártires en el periodismo? Rubén, Regina, Gregorio, ahora son sólo una estadística, un número más. ¿Y los miles de crímenes contra mujeres a los que se suman Nadia, Yesenia y muchas más? ¿Y lo que nuestro lúcido Presidente que dice de esto? Que hay países que están peores… Encabrona.

Esta es nuestra realidad, si bien es cierto que hay estados más violentos que otros, lo más alarmante es el imperio que ha fundado la impunidad ante la cual crece la indignación. Ahora fue Rubén, fue Nadia, fue Yesenia, fueron 3 mujeres más,  pero  lo más escalofriante,  es que  no serán los últimos…