Las epifanías de Ulises Mejía Haro

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Por Andrés Vera Díaz

A pesar de tener una buena percepción social, pues el alcalde de la capital Ulises Mejía se la ganó a pulso principalmente por la aplicación de las “marchas exploratorias” y el reacondicionamiento de infraestructura urbana derivada casi en su totalidad del mismo programa, no todo camina acorde a los principios de “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo”.

Las marchas eran buena estrategia de cercanía con la gente pero sin considerar los procesos formales para su implementación, es decir, se ordenaba “píntese aquí, arréglese allá” con la nula solicitud integral a las áreas correspondientes del ayuntamiento. Se desconoce entonces, si la compra de insumos, materiales y programación se realizaban bajo la vigilancia legal de la propia Sindicatura, Contraloría Interna y Tesorería.

La proyección en el dinamismo y la agenda del alcalde, parecía que daba buenos resultados, inclusive actores políticos de oposición reconocían el “buen trabajo”, pero hasta ahora que se comienzan a vislumbrar posibles actos de intransigencia y favoritismo en obra pública (el fuerte de la imagen del munícipe), parece que no todo es miel sobre ojuelas. El problema fundamental de los contrarios a los Mejía, es que en lugar de iniciar procedimientos cabales ante las instancias pertinentes, han mediatizado el asunto y con una serie de errores políticos de novato, no han alcanzado la legitimación respectiva gracias a un modus operandi de señalamientos que refuerzan el sectarismo particular de los “davidianos” y ese ha sido su talón de Aquiles.

Sin embargo, en el discurso y la emisión de clase política que expresara Mejía ante la Síndico Ruth Calderón por la imposición de cuadros experredistas en la administración – porque la redacción del texto fue infame y no era el escenario para esto-, en el fondo y aunque el alcalde tratara de expiar las razones alegando “democracia”, la realidad es que han proliferado al interior cuadros del partido de sus amores y hasta con un tinte de preferencia sexual. Sí, increíblemente, se genera sectarismo en varias oficinas comenzando por el propio Secretario Técnico, Cruz Cárdenas, quién apoyado por el propio Ulises, contratan sin razón a excomunicadoras para inflar la nómina y cuya cercanía con grupos LGBTTTIQ tratan de desplazar por medio de cochupos a cuadros incondicionales del Presidente.; irónico.

Se añade, que a pesar de las intentonas del acuerdo mediático entre el IZAI y el Ayuntamiento para “otorgarle credibilidad en la transparencia”, no todo el ingreso para el pago de servicios proviene del etiquetado respectivo desde el estado o federación. Colaboradores cercanos, muy cercanos al alcalde señalan que existen “patrocinadores” que por medio de transferencias y en efectivo, realizan “donativos” a quien sabe que cuenta bancaria. Esto resulta con una gravedad siniestra, pues podría incurrirse en malversación de fondos, lavado, triangulación y hasta pago de favores por la entrega de contratos directos. Ahí dejo el dato.

La propia Síndico ha salido a negar que no retrasa el pago, aprobación de apoyos y demás menesteres por simple animadversión política, aunque en realidad si lo hace condicionando se le reintegren a su equipo “colaboradores” que le sostenían el celular y le lavaban el vehículo; parte también de la negativa, es que desde la tesorería se solicitaban recursos sin destino explícito para erogarlos en quien sabe qué. Sin más, algunas veces Calderón aceptaba otras reculaba, pero sólo hasta que se le cumplían sus caprichos aprobaba otro tipo de documentos que estaban fuera de toda normatividad.

El tejemaneje de las finanzas, acompañada de la malograda estrategia monrealista (porque tenían todo para minar con certeza a Ulises) no solamente tiene una dual complicidad que Calderón ha tratado de exhibir con pérfidos documentos a la ASE, porque debe ser hasta que se entregue la cuenta púbica respectiva donde se valore el mal uso del recurso, sino que en el camino  para la destitución del entonces secretario Juan Manuel Rodríguez Valadez se advierten serias inconsistencias en la violentación del debido proceso tras protagonizar en medios de comunicación la relación de conflicto de interés con su compadre y coordinador jurídico, puesto que antes de agotar el procedimiento legal, ya se acusaba de forma pública al “Manix”. Entiendo que era necesario por el conflicto, deshacerse rápidamente del funcionario y también “admirador de Ricardo”, pero al negar la “presunción de inocencia” que en base al sistema acusatorio ya es materia de derecho extensivo, desde ahí, el alcalde ha perdido el juicio, El “Manix” ha decidido demandar y ganará, aunque el juicio podría llevarse unos dos años, justo en su sentencia, permitirá al entonces funcionario, atestar un golpe serio en pleno proceso electoral 2021.

Estos son solamente algunas puntas del iceberg, faltan otros como los viajes secretos del alcalde a la Ciudad de México para entrevistarse con sus madrinas, Yeidckol y Tatiana, sino el manifiesto desinterés por regular puntos de inflexión como estacionamientos, permisos a bares, reacondicionamiento de caminos y la regulación de festividades como las Morismas, donde el caos reina con el consumo exacerbado de alcohol y otras sustancias. Lo ví con mis propios ojos.

Ulises ha experimentado ya epifanías, no todo es sonrisa a la cámara, información de prensa intrascendentes, ir a levantar basura o gestionar “patrocinadores”, pues el control político se le va de las manos y muestra es como regidores monrealistas quisieron destituir a una funcionaria con el mismo procedimiento que utilizó él para correr al “Manix”, pero obviamente se negó. Sáquenle helio a ese globo tan inflado.