La crisis en seguridad, un reflejo de la impunidad

Concluyen actividades del Día Internacional de la Mujer con la Carrera Hacia la Igualdad
02/04/2017
CON UNA INVERSIÓN SUPERIOR A LOS 8 MDP, INAUGURA GOBERNADOR PRESA  EN NOCHISTLÁN
03/04/2017

Por Andrés Vera Díaz [author] [author_image timthumb=’on’]https://lacuevalobo.com/wp-content/uploads/2017/02/FB_IMG_1487428712045.jpg[/author_image] [author_info]Periodista u director de Periómetros, aryículista de La Cueva del Lobo[/author_info] [/author]

 

Cuatro taxistas muertos en el mes de marzo, más de 150 asesinatos en el trimestre inicial del año y asaltos exacerbados en el centro de la capital son el reflejo de la desorganización y la impunidad que reina no sólo en el estado, sino en el país como una cultura política de las instituciones y gobernantes.

Tras la exhibición de la nula cooperatividad entre cuerpos policiacos en la entidad, además de la rebeldía entre uniformados del municipio de Zacatecas, no por una cuestión de género en contra de la directora como sugiriera la Diputada Lorena Oropeza, sino por la imposición de María Auxilio Tenorio Raudales, quien fungió como oficial de la Policía Estatal Preventiva durante cuatro años y a quien se le filtraron las respuestas del examen para tal efecto, ha contribuido a que la sociedad zacatecana esté en el desamparo total.

Además, un sin número de abusos por elementos de tránsito, los cuáles en su mayoría hacen caso de aplicar la Ley en la materia, usados como pañueleros para apartar lugares a funcionarios o bloquear calles a su antojo, demuestra la mediocridad de los mandatarios en estas dependencias para poner orden.

El libertinaje reina en el estado. Retenes vacíos, rondines de seguridad sin planeación estratégica, pues en la propia colonia Lázaro Cárdenas, vecina del propio Ayuntamiento y de la Policía Ministerial, continúan las balaceras, dan cuenta que la inseguridad, a pesar del llamado y programa de prevención, encaminada a de alguna forma, responsabilizar a la sociedad misma de los altos índices delictivos, que reina un caos inexorable.

El problema es en sí la impunidad, la corrupción existe hasta en las sociedades más avanzadas del planeta, pero en muchas, de forma mínima por el castigo a los delitos. Es una cuestión de lógica, y aquí si entra la percepción, no esas idioteces de Peña Nieto de “la crisis está en la mente”, sino que la propia población al observar que funcionarios, políticos y las mismas corporaciones policiacas, pueden robar, abusar, amedrentar y accionar a su antojo sin respeto por la Ley, asume que también el derecho que se atribuyen los corruptos, puede inferir la misma forma de vida.

Recordemos que México es el segundo país de 59 con mayor índice de impunidad, según el Índice Global de Impunidad (IGI), elaborado por la de la Universidad de las Américas Puebla (UdlaP) y Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla (CCSJ) presentado el año pasado.

El sistema de justicia mexicano, según el estudio, enfrenta grandes deficiencias: 46% de la población detenida carece de una sentencia condenatoria. El índice estimó una proporción promedio internacional de 17 jueces por cada 100,000 habitantes; México sólo cuenta con 4 por cada 100,000. La corrupción, la inseguridad y violencia al interior son los efectos de la impunidad, no sus causas.

La impunidad es generalizada en el país. Los datos de seguridad pública e impartición de justicia muestran que la cotidianeidad de no perseguir y castigar un delito es alta o muy alta en 25 estados, entre los que se encuentra por supuesto Zacatecas.

En una escala en que la máxima impunidad es 100, el promedio nacional es de 67.42 puntos, según el Índice Global de Impunidad México 2016 (IGI-MEX). El estudio tomó en cuenta 17 indicadores de seguridad pública, gobierno e impartición de justicia para construir el Índice con datos de 2013 de los Censos Nacionales de Gobierno. Su conclusión es que el origen de la impunidad está en los estados, en donde prevalecen condiciones que provocan que sea una situación generalizada en el país.

Entre algunos de los indicadores que se tomaron en cuenta para construir el índice están delitos registrados por cada 100 mil habitantes, sentencias, número de policías, ministerios públicos o magistrados y jueces registrados. Pero también se tomó en cuenta la cifra negra de delitos, es decir, aquellos no denunciados o que no derivaron en una averiguación previa. Sin embargo, de fondo no es una cuestión meramente de institucionalidad, sino la no aplicación de la Ley. El influyentismo, compadrazgo, interés económico y político, son las principales causas. Un sistema idiosincrático que rebasa al propio hombre, al mejor intencionado de lavar al estado y al país.

El artículo 1º, párrafo tercero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, todas las autoridades tienen la obligación de respetar, proteger, garantizar y promover los derechos humanos, así como los principios de universalidad, indivisibilidad, interdependencia y progresividad.

En este sentido, el gobierno de Zacatecas no ha cumplido a cabalidad con ese mandato constitucional, ya que la entidad se ubica en la media nacional en el Índice de impunidad. Seguramente, pronto veremos grupos de autodefensa en Zacatecas, justicia social, desde el pueblo. Al tiempo.