Los conejillos del bajío

Marketing Gubernamental
16/11/2016
Partidos e Independientes haciéndole el trabajo a Judit Guerrero.
18/11/2016

No te perdono Vicente. Tienes que pagar el muro de la tortilla

Como el ánima de Sayula: el voto y el tapete verde

Flavio Vidales

Sorprendidos porque Donald arrebató a la élite republicana su partido. Acá, en San Cristóbal se hizo lo propio en el 2000. Aquí la consorte mandó y allá es decorativa del salón dorado de la Casa Blanca.

Los hijos de la consorte de acá co-gobernaron en la mayor impunidad. Allá, como aquí son “el orgullo de mi nepotismo” y se incluyen, a la limón, como capitanes de empresa y del país que va a pasos agigantados a dejar de ser la primera potencia.

Allá ganará un dólar. Acá, “no me quiten la pensión si no de qué vivo”.

Pidió perdón, el arrepentimiento a flor de piel. Ofreció novenarios y andar descalzo hasta San Juan. El de allá, cual arrogante es, no le dio su perdón. Las almas andarán del purgatorio al infierno.

Le mandará el recado con la zanahoria completa, antes de revivir el “muro de la tortilla”. Ya no quiere más jardineros porque la temporada de sequía dejó sin yardas a la desaparecida clase media que quiere volver por sus fueros y no quiere ser el jardinero de su propia casa.

Vicente el adalid de la democracia. Donald el constructor del nuevo orden mundial.

Teóricos ahora se afanan en dilucidar:

Nacional populismo. Con la elección estadounidense y el Brexit en el Reino Unido, enfrentamos, según Timothy Garton Ash, “la globalización de la anti-globalización, un frente popular de populistas y una internacional de nacionalistas”. Pero otras voces advierten del riesgo global del hecho de que el todavía enorme poder planetario (y nuclear) estadounidense haya caído bajo control de lo que llaman el ‘nacional populismo’, en clara alusión al auge del ‘nacional socialismo’ encabezado por Hitler en la Alemania nazi.

De las Morenas

El ábaco electoral se mueve según el deseo y las ganas del que lo use.

Francotiradores ven su teatro de operaciones y alinean a los apostadores, a los que pujan en cada contienda para conservarse en el “poder”.

Así como dejó de criticar a Enrique, así pudo también apalabrarse en Zacatecas y preparar su retiro a su rancho de apropiado nombre a su futuro.

Que le ganó la partida el que sufre con las plantas de los pies como brazas ardientes y saca el jugo mayor de los “moches”, experiencia que le aplicó con todo éxito durante su voluntario exilio y a distancia mover los hilos y dejar cholita, cholita con su desventura del 18.

Los enanos del tapanco

También crecieron los enanos y hacen su apuesta. Así como en Las Vegas. Las maquinitas, los churros para tener el ambiente de una ciudad que nunca duerme. Puestos de hamburguesas y tacos a la vista; se aburrieron de los canapés y la repostería francesa. Se reencuentran cuales tribus chichimecas e incendian las fogatas para lanzar señales de humo contra el hombre blanco y barbado.

Dejaron 19 canicas en el mercado de abastos, van por ellas. Todos dicen que traen morenos como si fueran descendientes de los moriscos.

Si a uno le falta, al otro le sobraron o por anorexia electoral los vomita.

El ábaco juega todo el día. No descansa. Suma, resta, divide, porque espera la multiplicación de los panes y redimir aun pueblo que sufrió de la discriminación y de la traición. Ahora quieren ir de la mano para no dejarse robar. Independientes, ciudadanos, apartidistas, partidarios. Todos son un voto y lo quieren hacer valer en el tapete verde.

Claro. Todo en un ambiente de austeridad y con profunda transparencia porque quieren un gobierno abierto, y se suman.