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Pilar Pino Acevedo

 

Once mujeres y niñas son asesinadas al día en México, dos de cada tres han sido víctimas de violencia, según las cifras oficiales. La violencia contra las mujeres y niñas es una grave violación a los derechos humanos, en nuestro país tiene arraigo cultural, se encuentra extendida por todo el territorio y tolerada socialmente.

La pandemia por el Covid-19 ha incrementado los factores de riesgo ante la violencia. Se ha obstaculizado el ejercicio pleno de los derechos humanos, acceso a servicios de salud, pérdida masiva de empleos, inestabilidad económica y ha evidencia la dimensión de la crisis climática. Lo anterior, amenaza con borrar décadas de progreso para mujeres y niñas.

El problema ha crecido en los últimos años, atizado por la impunidad existente en la mayoría de delitos en México y la inacción de las autoridades. La violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas debe ser tratada como la emergencia que es: con recursos, leyes y voluntad política.

El panorama de violencia contra mujeres en México es desolador, las cifras oficiales sobre feminicidios, desapariciones, violencia familiar, sexual, económica y física no paran de crecer. De acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública 2 mil 840 mujeres y niñas han sido asesinadas de enero a septiembre de 2021.

Las violaciones a mujeres y niñas durante los primeros meses del año, también incrementaron, con un registro de 15 mil casos. Desde el 2020 las llamadas a los números de emergencia por violencia con 260 mil alertas y 215 mil este año.

Asimismo, la desaparición de niñas y mujeres se incrementó. Representan el 24% de casos de desapariciones, es decir, 18 mil 615 han desaparecido de enero a noviembre de 2021. En lo que va del año ya suman 2 mil 073 denuncias, lo que indica que al día desaparecen 6 niñas, adolescentes y mujeres

Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) de 1963 a agosto de este año, 77 mil  706 menores de edad han sido reportado como desaparecidos, de los cuales 15 mil 186 no han sido localizados. De esa cantidad 8 mil 355 son niñas y adolescentes mujeres. La mayoría tienen entre 10 y 24 años, que pudieron ser víctimas de desaparición, feminicidio, secuestro o tráfico de personas.

La desaparición es un crimen de lesa humanidad que no sólo afecta a la vida de la víctima y a su familia entera, sino al resto de la comunidad, en una situación que termina generando un contexto de terror e incertidumbre porque se anulan todos los derechos y la protección posible para las y los ciudadanos.

Pese a que la violencia contra las mujeres y niñas tiende a la alza, el acceso a la justicia sufre serias deficiencias. Persisten procesos penales irregulares, con omisiones, revictimización, protocolos de actuación débiles, ausencia de justicia restaurativa y falta de empatía por parte de las autoridades.

La situación para mujeres y niñas ha empeorado por la austeridad gubernamental, la eliminación de fideicomisos, la negación de la violencia contra las mujeres por parte del ejecutivo, la criminalización del movimiento feminista por parte del gobierno y la militarización del país. Además, la violencia se intensifico de forma sostenida por las medidas de confinamiento.

Eliminar la violencia contra las mujeres debería ser considerada una prioridad para el Estado. Es fundamental atenderla para que México pueda recuperarse de la crisis económica derivada de la pandemia del Covid-19 y construir sociedades igualitarias.

En los últimos años ha crecido el movimiento feminista, con protestas cuyos contingentes crecen a la par de la indignación y descontento social. Mientras que el presidente ha desdeñado las marchas y vinculado al feminismo con el movimiento conservador –cuando son como agua y aceite. Lo único que ha generado es un motivo más de movilización y de frustración de un Gobierno que se dice abiertamente feminista en el discurso y omiso en los hechos.

Panorama estatal

Según datos de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJEZ), en lo que va del año se iniciaron 11 carpetas de investigación de feminicidio. Son 13 las víctimas registradas, 3 menores de edad y 10 mujeres adultas.

De este total de carpetas 4 se encuentran en trámite, es decir en investigación inicial; 5 ya fueron judicializadas; en 2 casos ya se cuenta con orden de aprehensión en contra de la o las personas probables responsables.

Mientras que respecto al delito de violencia familiar, se iniciaron 3 mil 189 carpetas de investigación, de ellas en el 90% las víctimas son mujeres. Se han detenido 594 personas por este delito, judicializado 82 y en 132 casos se determinó judicialmente la suspensión condicional del proceso.

Erradicar la violencia contra mujeres y niñas es creer a las víctimas; educar en la diversidad y el respeto, en espacios seguros, transformar las nocivas prácticas de género que perpetúan la violencia y la discriminación.

Urge avanzar en la recuperación socioeconómica sostenible, sostenida e incluyente tras la pandemia. Debe existir transversalidad de género en las medidas que se emprendan, fomentar la participación de mujeres y niñas en los espacios de toma de decisiones, así como garantizarles el acceso a la justicia e incluir a los hombres como agentes de cambio (nuevas masculinidades), para que puedan influenciar el comportamiento en otros.

Pese a las estadísticas la violencia contra mujeres y niñas no es inevitable, se pueden lograr resultados con políticas y programas adecuados; con estrategias integrales en el largo y mediano plazo que aborden las causas estructurales de la violencia y protejan a niñas y mujeres.