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Saúl Draco

Hoy fui al panteón a visitar a mis viejitas (mis abuelas), por alguna razón desde niño me ha gustado ir al tianguis de día de muertos, los olores, los colores, los sonidos, todo se conjuga para recrear en mi mente una festividad legendaria.
Recuerdo que en primaria la maestra “Cata” nos dejaba de tarea aprendernos leyendas muy de Zacatecas, una de ellas era “El baile en el Panteón del Refugio”, la cual no contaré detenidamente ya que lo que me compete contar en este articulo va más referido a otra cosa, sólo mencionaré que desde entonces en mi mente se proyecta dicho baile, sobre todo en estas fechas, eso le da un plus a mi pasión por el día de muertos.
Entonces lo que deseo expresar en realidad es algo que observé con detenimiento en mi paseo por el panteón, a parte de mi regocijo por escuchar a bandas norteñas tocando canciones con mucho sentimiento sobre tumbas repletas de flores de cempaxúchitl, es que no todo fue bueno desde mi muy personal punto de vista.

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Por un lado observe bastantes tumbas de infantes, las cuales aparte de flores ya no tan naturales también estaban adornadas con globos con personajes de películas gringas que observando la fecha en que murieron dichos niños aun ni siquiera se estrenaban esas películas, igual esto es secundario ya que lo que importa en si es el ¿Por qué tanto deceso de infante? Algo que no se veía tanto antes, consiente estoy que los años pasan y se van acumulando cuerpos de todo tipo de edades y géneros, pero aun así el aumento de niños fallecidos me pareció alarmante, sobre todo también porque aparte de los globos antes mencionados, de ofrendas tenían: Coca-cola, chetos, paletas a Dios dar, jugos con colorantes y saborizantes artificiales, entre otros. No afirmo que esas fueran las causas de su muerte, pero me pone a reflexionar que si la alimentación del mexicano promedio desde niño es esa ¿Qué aspiración de salud tenemos? Por algo deambulamos siempre entre los primeros lugares de obesidad mundial y por ende falta de salud.
Bueno no quiero sonar tan amargado, simplemente es una observación de lo que no me gustó dentro de una festividad tan bella y tan autentica como la es el día de muertos, con respecto al “Halloween” en esta ocasión no hablaré mal, ya que con lo anterior basta, simplemente me llena de gozo observar que predominan las caras pintadas de calaveras sobre las mascaras bizarras de plástico que en un tiempo fueron moda, sin nada más por el momento me despido deseando que: “Descanses en Paz”…

 

Fotos: Draco.